Es posible que el gobierno municipal no esté contra la pared

¿Cuál es la respuesta mínima aceptable de la Municipalidad de Lima Metropolitana frente al fallido operativo del jueves 25 de octubre en La Parada?

Por un lado, en la Municipalidad opinan que la única respuesta necesaria fue el nuevo operativo del sábado 27.

Por el otro, algunos comentaristas creen que es necesaria la destitución de los funcionarios responsables directos. Que es justo para con las víctimas de estos hechos o sus deudos pedir que los culpables se vayan a sus casas. Que la responsabilidad política sobre los hechos exige que rueden cabezas.

Esta es una posición perfectamente legítima que reza sobre el deber ser.

No obstante, a veces, el reclamo viene acompañado de la aseveración que, de no ser satisfecho, el gobierno municipal se está condenando a ser revocado.

En ese punto escapan del ámbito de las opiniones. Ya no están hablando del deber ser sino del ser. Tratan de hacer una descripción de la realidad. Y como tal, pesa sobre ellos la responsabilidad de demostrar su verdad.

Lamentablemente no lo han hecho.

Nadie ha presentado evidencia que demuestre una relación de causa y efecto entre la no destitución de funcionarios municipales y un aumento en las probabilidades de que la revocatoria tenga éxito.

¿Cuántos limeños que iban a votar en contra de la revocatoria o que no habían decidido su voto decidirán votar a favor si no se destituye al Gerente de Seguridad Ciudadana? No lo sabemos.

Si tales limeños existieran. ¿Representan una proporción de votantes suficiente como para inclinar la balanza de manera decisiva a favor del sí? Lo ignoramos.

En cambio, en los últimos días hemos observado suceder lo contrario. Hemos visto alinearse detrás de la figura de la alcaldesa tanto a fuerzas liberales como conservadoras. De derecha como de izquierda. Los mismos comentaristas que emiten las opiniones arriba descritas manifiestan estar opuestos a y decididos a votar en contra de su revocación.

La seguridad, la tranquilidad y el orden parecen estar ganando la batalla, en la mente de estos limeños, frente a los valores de la vida de algunos y de la integridad física de otros.

No debería sorprendernos. Somos los mismos que reelegimos a Fujimori dos veces.

Para bien o para mal, es posible que el gobierno municipal no esté contra la pared.