Los medios vs. Google News

En los últimos días han coincidido dos noticias muy parecidas referidas al enfrentamiento que se viene desarrollando desde hace ya un buen tiempo entre Google y diferentes medios de prensa.

Por un lado, los medios de comunicación franceses han cabildeado fuertemente a su gobierno para que este instituya un impuesto que obligue a Google a pagar por los vínculos hacia sus notas que aparecen en los resultados del buscador. La reacción de Goolge ha sido amenazar a los medios y al gobierno con retirarlos de estos resultados.

Por el otro, la asociación más grande de diarios de Brasil ha decidido pedirle a Google que retire los vínculos que llevan a sus notas. Los brasileños argumentan que el experimento de colaboración que venían llevando a cabo con Google News ha fracasado; si Google quiere seguir usando su contenido tendrá que pagar.

Más allá de la curiosa simetría entre ambos eventos, estos inciden en el corazón de un debate muy contemporáneo sobre "cómo funciona el internet". O, en todo caso, sobre cómo debería hacerlo.

Don divino

Uno de los principios fundamentales sobre los que se basó la creación de la web y que trasciende las actividades que realizamos en ella es el de "libre flujo de la información". Como lo cuenta Marco Sifuentes mejor que yo, en nuestra sociedad de la información, son valores fundamentales entre otros "el acceso ilimitado, irrestricto y libre a la información".

Consecuentemente, uno de los inventos más importantes y exitosos que el internet ha procreado, tuvo este valor integrado a su ADN. Google nació el siglo pasado con la misión de facilitarle a las personas el acceso a la información que necesitan. Con este objeto, se impuso la tarea titánica de indexar y organizar todo el contenido de la red.

De manera que parecía contra-intuitiva, en una época dominada por los portales web que hacían de todo para retenerte en sus páginas, el éxito de Google se basó en enviar a las personas lo más rápido posible hacia otros sitios. Eran el asfalto que necesitaba la autopista de la información.

Como regalo de Dios, caído del cielo. Nuestros valores e intereses parecían estar perfectamente alineados con los suyos.

El pecado original

Para suerte, Google se tropezó en el camino con un modelo de negocios que le permitió hacer su existencia sostenible. Generarían ingresos mediante anuncios colocados en un espacio (1) claramente demarcado, (2) poco intrusivo y cuyo (3) contenido debería ser relevante para la tarea u objetivo del usuario que los visitara.

De la mano de sus breves anuncios de texto sobre fondo amarillo, pudo convertirse en una de las empresas de tecnología más grandes del mundo; y, por más de media década, en el símbolo del futuro que podíamos construir gracias al internet.

No obstante, sería este mismo negocio el que terminaría provocando la divergencia creciente entre los intereses de la compañía y los de sus usuarios. Él definía a Google no como un "buscador", ni como una "empresa de tecnología", sino como una compañía de publicidad. Como tal, sus clientes dejaban de ser los usuarios que realizaban búsquedas y pasaban a ser los anunciantes.

El crecimiento exponencial que en adelante experimentó la empresa, no consiguió sino exacerbar esta situación. Los Adwords, tal como estaban constituidos, yo no eran capaces de satisfacer la pantagruélica sed de ingresos del nuevo mastodonte.

Poco a poco, los pilares que sostenían a nuestro moderno ídolo de barro se han ido desmoronando. No sólo se ha vuelto su publicidad (1) menos relevante, sino que también (2) ocupa ahora mucho más espacio que antes y en algunos casos (3) ha hecho que sea más difícil diferenciarla de los resultados orgánicos.

Google, es hoy en día una empresa madura que se ha encontrado a si misma y se asume sin reservas. En sus acciones se revela que se ha dado cuenta de que su producto más preciado somos nosotros, nuestros globos oculares y nuestra atención. Como consecuencia sus objetivos de negocio fundamentales son (1) monopolizar esta atención y (2) elevar su valor al máximo posible antes de venderla.

Google cada vez quiere menos dejarte ir hacia otros sitios. Mientras más te retenga dentro de sus propiedades, más oportunidad habrá de mostrarte sus anuncios; así como de recopilar información personal tuya que le permita conocerte mejor e incorporarte a segmentos de mercado cada vez más especializados y valiosos para sus anunciantes.

De ahí que Google mantenga servicios gratuitos como GMail, Google Docs, YouTube y Google+ así como buscadores especializados para segmentos o mercados verticales como los de imágenes, mapas, vídeos y desde luego noticias con Google News.

Estos espacios están cada vez menos optimizados para enviar a la gente al origen de la información y más para retenerla. Los medios sienten el golpe en la forma de un estancamiento en el crecimiento, primero, y después, en una gradual reducción de las visitas referidas.

Redención

A veces resulta difícil imaginar una realidad distinta. Pensamos que es así como funciona y que no lo podemos cambiar. Olvidamos que, para citar a Steve Jobs, "todo lo que nos rodea a lo que llamamos vida fue inventado por personas no más inteligentes que tú. Cuando entiendes que puedes hacerle agujeros a la realidad, que puedes cambiarla y darle forma. Que puedes crear cosas nuevas que otros pueden usar. Una vez que aprendes eso, no volverás a ser el mismo".

No se trata de atentar contra el libre flujo de información tan caro para todos nosotros. Se trata de que el flujo de información y dólares no sea unidireccional.

Los medios Franceses y Brasileños, cuyos ingresos acumulados probablemente no alanzan a la mitad de los ingresos de Google solo, están haciendo la pregunta correcta. Las cosas sí pueden ser distintas. Google no es el único que tiene derecho a hacer dinero con el contenido que ellos generan. Pierdan o ganen al final; merecen estar en la pelea.

Para su suerte, el tráfico generado por las redes sociales les están dando a los medios un respiro. Ya no dependen más exclusivamente de la misericordia de Mountain View.

Innovación

Volviendo a la cita de Jobs, ¿por qué no se inventan su propio modelo de negocio en lugar de tratar de colgarse del de Google?

Esta sería una objeción válida si no fuera la realidad que Google se cuelga de su contenido para generar ingresos en Google News.

Que resuelvan este impase; que negocien; que jueguen el juego de a ver quién necesita más al otro. Que se repartan la torta publicitaria de manera que todas las partes queden, si no contentas, por lo menos satisfechas de haber conseguido lo que les corresponde.

Ningún resultado libera a ninguna de las partes de su responsabilidad de seguir inventando, si quieren seguir existiendo.